Las personas interesadas en elevar su vibración, el in lak’ech, la sociedad de la estrella, etc., están viviendo el juicio de Osiris.

Según Wikipedia: “El juicio de Osiris era el acontecimiento más importante y trascendental para el difunto, dentro del SISTEMA DE CREENCIAS de la mitología egipcia.
En la Duat, el espíritu del fallecido era guiado por el dios Anubis ante el tribunal de Osiris. Anubis extraía mágicamente el Ib (el corazón, que representa la conciencia y moralidad) y lo depositaba sobre uno de los dos platillos de una balanza. El Ib era contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal), situada en el otro platillo.
Mientras, un jurado compuesto por dioses le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada, y dependiendo de sus respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso. Thot, actuando como escriba, anotaba los resultados y los entregaba a Osiris.
Al final del juicio, Osiris dictaba sentencia:
Si esta era positiva su Ka (la fuerza vital) y su Ba (la fuerza anímica) podían ir a encontrarse con la momia, conformar el Aj (el “ser benéfico”) y vivir eternamente en los campos de Aaru (El Paraiso en la mitología egipcia).
Pero si el veredicto era negativo, su Ib era arrojado a Ammyt, la devoradora de los muertos (un ser con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y melena, torso y brazos de león ), que acababa con él. Esto se denominaba la segunda muerte y suponía para el difunto el final de su condición de inmortal; aquella persona dejaba de existir para la historia de Egipto.”

El juicio de Osiris, aparece según esta información, como algo perteneciente al espejo interior, porque no es algo que se pueda ver y tocar, sino algo de lo que se puede hablar.
No es algo que pertenezca al presente inmediato, al aquí y al ahora, por lo menos aparentemente, ya que el aquí y ahora parecen ser el escenario de las cosas que se pueden ver y tocar.
Sin embargo, el juicio de Osiris hace una referencia temporal muy marcada, ya que no puede suceder en cualquier momento, sino solamente en el momento posterior a la muerte, y además de lo que se trata de dilucidar es si esa persona entra en el tiempo de la inmortalidad o se acaba el tiempo.

De ese modo, nos damos cuenta es de que el juicio de Osiris está plenamente instalado en el tiempo. Su escenario es el tiempo, tratándose de dilucidar si la persona puede dar un salto evolutivo y acceder a una nueva dimensión, que es precisamente el interés de muchas personas hoy, quizá de las personas que se consideran despiertas.
Esta imagen del juicio de Osiris, para las personas que quizá podríamos denominar dormidas, habla de algo que no les interesa en este presente del aquí y ahora, ya que su aquí y ahora está lleno únicamente de cosas que se pueden ver y tocar. Pero aquellas personas que en este argot llamamos “despiertas”, resulta que es justamente lo que ocupa su presente del aquí y ahora.

Las personas interesadas en asuntos aparentemente inmateriales, como subir su vibración, abrir sus escáneres espirituales, el in lak’ech o entrar en el espejo, encontrar la sociedad de la estrella, etc., están viviendo el juicio de Osiris, aun sin saber que en el código de alguna tradición es ese el nombre que recibe. De esta manera, no se trata de algo destinado a los muertos, sino de algo destinado a los despiertos.

Podemos encontrar que el arcano 13, en el lenguaje inicial e iniciático de la escritura fonética –gracias maestros iniciadores de la escritura fonética, bendición- es la muerte. El arcano 13 del tarot es la muerte y también la letra 13 MEM -letra madre por cierto-, que también forma parte de la figura central del juicio de Osiris, porque es la MAAT. La MEM no es la MAAT, pero forma parte constituyente.
En el código Tzolkin, el 13 es el caminante del cielo como sello, que pertenece a la familia que expresa el día verde. Eso es justamente lo que se está determinando en el juicio de Osiris, si la persona puede entrar en lo óptimo, es decir en la inmortalidad, que es también lo verde.
La primera vez que aparece este sello en el Tzolkin es justamente como 13, de modo que todo lo que significa 13 representa también el camino para entrar en la inmortalidad.
El 13 es el final del trayecto que va del 1 al 13, la transcendencia, y el caminante del cielo es el líder de ese contenido, porque es el primero que lo encarna, de forma primordial.

El 13 también es la tierra como onda. La onda 13, el equivalente de esa muerte que significa simplemente acceder a una dimensión óptima, también está expresado por la tierra como onda. La tierra expresa una alineación con el corazón del cielo a la que tu respondes “hágase en mi según tu voluntad, porque soy un voluntario para eso”, o sea, “amen”. Por cierto que amen también está construido con la Mem.
La onda 13 tiene como 13, momento transcendente, a la luna, y expresa cómo aquel que se presenta como voluntario entra en el castillo verde.

De modo que el juicio de Osiris aparece con la información de que la forma de entrar en el castillo verde es siendo voluntario.
Hemos relacionado el 5 con el KA, ya que la serpiente que a veces denominamos kundalini es la energía vital; el 9, la luna, contiene esos aspectos emocionales del alma que forman el BA; y en el 13, el caminante del cielo, está la realización de la propuesta del Tzolkin, que unifica el KA y el BA, produciendo el AJ.

La MAAT, que es como concepto una energía hija proveniente de RA, es precisamente la balanza con la cual se realiza el juicio de Osiris o pesaje del corazón -ahorrando palabras es simplemente Pesaj-, y lo que traduce en ese largo presente, en ese presente continuo de la persona despierta en su camino evolutivo, es esa actuación que aligera el corazón, a través de las acciones y las vivencias que realizas, no buscando tu interés sino como resultado de esa iluminación, que proviene del ver; al estar iluminada, otra realidad posible.
Es decir, ese presente está compuesto de acciones que contienen por ejemplo el desapego expresado por el enlazador, que casualmente parece más ligero que el apego, o sea que se te peguen las cosas en la mano; contiene amor incondicional donde tú no tratas de ganar, sino de ser incondicional, que parece también más ligero que el “todo es mío”; también el tú eres otro yo del espejo te hace ligero; y el viento, ya que las palabras como ondas portadoras de luz, no pesan; y desde luego lo que un mago no puede ser es un pesado, ya que el aprendizaje del mago es de liviandad.

De alguna manera lo que queremos decir es que el Juicio de Osiris sucede aquí y ahora, para las personas interesadas en el salto evolutivo. La Maat es la balanza; la pluma que se coloca en uno de los platillos también es la Maat, y de alguna manera si instalas esa balanza en tu interior encuentras que tu corazón se aligera.
Pero esa balanza, que en sí es un símbolo, también tiene una expresión simbólica personificada, que en el sistema de creencias y de valores egipcio está personificado en una mujer.
La Maat es energía femenina, y ese valor es importante mantenerlo, para que de su fruto. Pero esa energía femenina, hija de Ra, personifica esa balanza abriendo sus brazos, adoptando la forma de una cruz, o de una persona con los brazos en cruz.
Todas las balanzas pueden verse representadas en una cruz, donde en cada extremo del travesaño horizontal hay un platillo, y el travesaño vertical es el soporte. El cuerpo de la Maat o travesaño vertical es el soporte, y sus brazos son como el travesaño horizontal de la cruz o donde cuelgan los platillos.

El hombre perfecto en la cruz, o sea el hombre 10, es Jesucristo, el crucificado, y está justamente en ese paso que parece que es hacia la muerte pero es hacia la inmortalidad, precisamente abriendo la inmortalidad a la humanidad en esa tradición.
Jesucristo es como la balanza, pero si le escuchas, tu corazón se hace ligero, porque amarás a tu prójimo como a ti mismo, no juzgarás, … Bueno, ahí tenemos todas las parábolas y enseñanzas.

Maat, que es esta balanza que ayuda a aligerar el corazón para pasar a otra dimensión de la vida, también aparece en muchas imágenes como una mujer alada, pero también como una serpiente alada. La serpiente alada también es Quetzalcóatl, que con sus enseñanzas también aligera el corazón y favorece el salto dimensional.

Las imágenes son importantes, porque hablan un lenguaje atemporal que conecta con el alma.
Las imágenes surgen de lo ancestral. Todas las tradiciones ancestrales contienen imágenes, porque hablan al alma.
Algunos sistemas de creencias no ancestrales porque se conoce su autor, suprimen las imágenes y las cambian por órdenes. Con palabras-órdenes prohíben las imágenes, y por eso Maat no los representa.

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