Neftis, Isis y Anubis pueden aparecer como dioses, entidades o seres poderosos, pero sobre todo se trata de conceptos dirigidos al alma

Neftis representa lo que no se ve y está oculto bajo la forma, e Isis lo que se ve. La unión entre lo que se ve y lo que no se ve es el horizonte.
Hay una línea por encima de la cual están las cosas que se ven y por debajo las que no se ven. Por ejemplo, en un árbol se ve el tronco y las ramas pero no las raíces.

El horizonte es Anubis. Podemos decir que Anubis es donde se une lo que se ve y lo que no se ve.
Estas palabras pueden ser oscuras y crípticas. Sin embargo para las personas cuyo corazón o alma se despierta simplemente por oír hablar en los términos del código Tzolkin, aun sin comprender los significados tanto como a veces creen que quisieran comprender, es decir para las personas a quien el Tzolkin les interesa, atrae, despierta y alegra, el Tzolkin contiene un horizonte que se sitúa entre las horizontales 10 y 11.

La horizontal 10 contiene lo que expresa el perro y la horizontal 11 lo que viene expresado por el mono, que es el oculto del perro, siendo la línea que separa las filas 10 y 11 el espejo.
Entras en el espejo (onda 10) cuando llegas al 10, y a partir del 11 naces dentro del espejo.
De esta manera, aparece relacionado con la mitología egipcia de Neftis e Isis, puesto que hay algo que se ve y algo que no se ve, y ambos están siempre unidos.

Neftis, Isis y Anubis no son dioses, aunque aparentemente pudieran parecerlo. Dentro del mundo hipotético, que a veces se transforma en un mundo real, alguna persona puede hacer una petición u ofrenda como consideración de dios, pero son sobre todo conceptos para el despertar del alma.
Dentro de una determinada forma de vivencia, que seguramente no es la tuya al menos plenamente, pueden aparecer como dioses, entidades o seres poderosos, pero sobre todo se trata de conceptos dirigidos al alma.

En este espacio temporal que se ha inaugurado, es decir en este largo presente, la importancia se sitúa en el alma.
También la resonancia se sitúa en este tiempo en la energía femenina, como una energía que no quiere imponerse sino que es amorosa, precisamente porque te hace a ti y al otro importante y no busca imponerse. Una de las cosas que contiene la energía femenina es que hace bello todo, la vivencia, el lugar y el atuendo.
En estos momentos es importante escuchar esta vivencia que está presente en todas las personas, porque todas las personas son, como microcosmos, una expresión de la totalidad.
En unas personas está más presente y forma parte en esta encarnación de su tarea primordial, pero está en el interior de todas las personas, y escucharla forma parte del despertar de la conciencia.

Estos conceptos de la mitología egipcia, Isis, Neftis y Anubis, permiten situarse ante un conocimiento atemporal, puesto que ya no tienen sustento en ningún país, corporación o ejército y sin embargo siguen estando ahí accesibles, en ese horizonte entre lo que se ve y lo que no se ve.
Si añadimos –añadir o sumar, que contiene una cruz, es importante para la paz y la felicidad- el contenido del código Tzolkin, nos dice que las filas 10 y 11 forman parte del paso al interior del espejo.
También hay un espejo derecha-izquierda y un lugar donde se pasa, que es la columna resonante, donde en el centro está el nuevo nacimiento.

Anubis en esta consideración egipcia es el que hace el pesaje del corazón.
Hay muchas personas a quien quizá no les gusta, desde tal vez algo herido en su interior, que exista un idioma enlazador que una a muchas personas y que contenga la palabra pesaje para expresar lo que hace una balanza cuando pesa, pero quizá ese idioma enlazador, cuando está hablando de lo que sucede en la tienda de ultramarinos mientras determinan la cantidad que te vas a llevar de azúcar o de lo que sea, también misteriosamente establece una unión fonética resonante con el paso a la libertad.
El pesaje podemos relacionarlo fonéticamente con “pesaj”, la pascua, el paso a la libertad, la entrada a la libertad y la salida del inframundo al mundo real.
Evidentemente con 3.000 idiomas podrían suceder otras cosas, pero no ésta.

Anubis hace el pesaje del corazón y sabemos que el pesaje es también la pascua, que a su vez también es la nave de Isis, el paso y el atravesar la muerte hacia la inmortalidad.
Esto está situado sobre una resonancia fonética, pero la persona que lo escuche hoy puede pertenecer a de las muchas etnias enlazadas en ese idioma que habla del pesaj para decir que está determinando el peso de algo.
También de lo que está hablando es del paso a la libertad. Esto que decimos “otro mundo es posible hoy”, es la pascua.

El encargado es Anubis, en el horizonte de este lugar resonante donde se pasa a una nueva vida, y es un perro o cánido.
Este año nos encontramos con esta resonancia donde aparece el mago, que es el sello 14, y en la parte que no se ve se encuentra el 10, porque evolutivamente donde se encuentra el sello 14 se puede situar la onda 14, que es la del Perro, cuando se coloca el Tzolkin en forma de ondas.
La horizontal 14 va a contener la onda 10. Hay algo que se ve, en este caso el 14, y hay algo dentro que no se ve, que es el 10. El horizonte, el lugar del pesaje del corazón o lugar donde se pasa, tiene que ver con el mago.

Todo este año 14, también como un hecho sincrónico o como una de esas retumbantes casualidades –bueno, digo retumbantes pero podría decir resonantes, estruendosas-, está iniciando el acceso al mago 10 (año maya 2015).

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