Gracias a todos los seres maravillosos que han descendido a lo sórdido para que yo pueda reconocer el amor

Otra visión, ya que conviene mirar desde tantos lugares como posible, nos presenta los días epagómenos subrayando y priorizando, quizá de modo especial para los seres humanos del siglo XXI, la energía femenina. La sitúa en el quinto castillo, o sea en lo óptimo plenamente, y también asociada al despertar, si consideramos el cuarto castillo y la cuarta dimensión con ese contenido.
Esa otra visión que proponemos -volvemos a repetir esto enfatizando “otra”, porque consideramos que hay una visión que nutre a la conciencia, que es justamente la visión despierta- es la que nos hace encontrar que de los 5 días epagómenos, 3 corresponden a figuras masculinas.
Quizá asocia lo impar a lo masculino y lo par a lo femenino, en concreto con el único número primo par, el dos, o sea el otro, la otreidad, pero también con el viento -sello número 2 que va a aparecer como la onda 2 del castillo verde, castillo de lo óptimo- y con el castillo 2, que es el que inicia el proceso desde el icosaedro donde ya aparece el pentágono hasta el dodecaedro, asociado al castillo verde.

Aparecen 3 figuras masculinas asociados a los números impares, pero también al 3, o sea al servicio. Pero el 3 no solo es el servicio sino la acción, asociándole, para que el contenido sea evolutivo, el contenido del servicio. Es decir, la acción, en favor del ego no es un servicio. Pero hay una acción en favor de todos sin excepción que sí es un servicio, porque sirve, y esa actitud es evolutiva.
El tres como color es el azul, como sello es el ensueño (sello noche) y como onda (onda mano) es el hacer el bien, sanar, canalizar dimensiones superiores. También, y muy importante, el 3 está en el castillo 3, que es el nuevo nacimiento.

El servicio es la vía al nuevo nacimiento para lo masculino y en parte se encuentra como una canalización, porque hay un programa interno para ello.
Así como el servicio es adecuado para lo masculino, para lo femenino lo que sugiere el dos es la vivencia del viento como sello, la onda del mago como onda, y el segundo castillo, y en general “lo otro”.

Osiris, que contiene la experiencia de la muerte pero también de la resurrección, da inicio a este grupo de 3 que expresa lo masculino, precisamente porque como familia portal da inicio al tiempo de la oportunidad, que es el que vivimos cuando la conciencia se despierta.
Pero los elementos expresados por la energía femenina se encuentran en el castillo 4, también asociado a la cuarta dimensión, donde actúas convenientemente, sin juicio, y además en contacto con ángeles o fuerzas espirituales benéficas, que conocen y dialogan con tu interior sin palabras.
El ejemplo sería el arquetipo de la cenicienta, que ni odia ni juzga a su madrastra y hermanastras, que la ponen en un plano subalterno, y que en contacto con sus ayudas espirituales, ángeles, hadas o el propio ensueño, encuentra el camino al reino, o sea a lo real. Pero no juzga.
El mundo expresado por la noche también es el mundo de los ángeles y de las hadas. Hay seres espirituales benéficos que van a hacer realidad aquello que sueñas, sobre todo desde la energía femenina en favor de todos.
También un ejemplo en el arquetipo podría ser Noé, que no se referencia externamente, ni va detrás de los objetivos grupales que actúan agrupando a la gente aún hoy dormida, no entorno al amor sino entorno al odio. Odiar algo es una seña de identidad grupal, utilizada por ejemplo por los nazis, pero hay muchos nazis que necesitan odiar a alguien para que las demás personas se sientan integradas. Son los engaños del depredador.
Odiar mucho algo que a lo mejor ni siquiera conoces suficientemente es como una búsqueda de galones, simplemente porque quizá tus padres nunca te han dicho que haces las cosas bien, sino que las haces mal.

La energía femenina en la figura de Isis se sitúa en el cuarto castillo, que contiene la tierra como voluntario, el amor incondicional, soñar la abundancia para todos y la expansión de la conciencia.
También la energía femenina aparece en Neftis, porque Isis y Neftis siempre van juntas. Una representa lo que se ve y otra aquello maravilloso en lo que se ve, que no se ve, porque lo maravilloso comienza en cualquier lugar. Aun en el lugar más sórdido está presente lo maravilloso. Por eso es importante no juzgar, porque al hacerlo ignoramos a Neftis, es decir lo óptimo.
Lo sórdido pertenece a dimensiones sórdidas, pero lo maravilloso es el despertar, y encontrar el maná, la autoexistencia, el perdón y el amor.

Para las personas situadas en la dimensión del sufrimiento y del error, lo óptimo, es decir lo expresado por Neftis y el castillo verde – si es que Neftis expresa el castillo verde-, aparecería como oscuro, o sea no visible. Y solo a través de ese despertar de la conciencia del voluntario para el amor en el tiempo del ensueño en su expansión de conciencia, puede encontrar más allá de lo visible, lo no visible, viendo que Isis en realidad también es Neftis.
Por eso están juntas. Pero la forma en que está presentado es claramente como energía femenina, o sea PAZ y también liberación.

Paz para Judea, paz para Samaria, paz para Galilea, paz para los que hablan de guerra. Y liberación para los rehenes o escudos humanos, gente convertida en cosa para continuar la guerra. Pero sobre todo paz; paz en favor del amor.
Dejen que hablen las mujeres. Verán cómo se acaba la guerra.

Gracias. Gracias a todos los seres maravillosos que han descendido a lo sórdido para que yo pueda reconocer el amor. Y Perdón.

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