¿Es imprescindible la muerte física para experimentar la transcendencia y la iluminación?

El Tzolkin en sí mismo es un símbolo. Lo que llamamos Tzolkin es un tablero de 260 posibilidades, organizadas en 13 columnas verticales y 20 filas horizontales; 20 suelos o niveles de la horizontalidad y 13 ahondamientos en la verticalidad.

El Tzolkin es un símbolo en sí mismo, y en su interior podemos ver los componentes de otros símbolos, como la X del espejo, el rombo de la estrella, pero también la estrella de David, aunque sea en una formulación horizontal más que vertical, la cruz chacana y la cruz griega. Todos estos símbolos se pueden ver con mucha facilidad.
También hay otros símbolos que se podrían ver, como las dos columnas de hércules, que nos están indicando un lugar para nacer, con su resonancia como paso a la inmortalidad, o figuras en espejo, de arriba-abajo y de derecha-izquierda.

Según la terminología que estamos utilizando a lo largo de estas páginas, en la columna 13 con sus 20 sellos podemos encontrar aquello maravilloso que estamos buscando, lo óptimo o como quiera que denominemos el resultado final: la inmortalidad, el salto cuántico, etc.
A nivel de las ondas, que son enlazamientos de 13 en 13 de los 20 sellos, vemos que la vigésima posibilidad en que los 20 sellos aparecen unidos de 13 en 13 es la onda 20, es decir, la onda de la estrella, que tiene un significado de expansión dentro del castillo verde, de sociedad de la estrella y de iluminación, porque termina con el sol en tono 13.
Estos contenidos de iluminación van a corresponder a la última fila horizontal, que tiene 13 posibilidades y es donde se sitúa el sol, por lo que la columna 13 la podemos asociar con la transcendencia y la iluminación.

Pero eso comienza antes, en la fila 19, que como sello es la tormenta y la resurrección.
Los contenidos asociados a la tormenta y a la resurrección corresponden a los días epagómenos, como decimonovena formulación del tiempo. Hay 18 formulaciones del tiempo, que son vinales, luego está la número 19, asociada a los 4 días epagómenos, y la número 20, que es el quinto día epagómeno y propiamente el día sin tiempo. Es un día especial en la terminología del Tzolkin que utilizamos; es el día verde por excelencia.
Su situación estaría ocupando la posición 20, es decir que el día sin tiempo ocupa una representación similar al sol en los 20 sellos y también similar a los 13 sellos de la onda de la estrella, la onda 20, que formarían parte de la columna 13, pero no en su totalidad.
Quiere decir que hay una parte en la transcendencia, en la iluminación y en la expansión del castillo verde que contiene un elemento que puede ser reconocido como resurrección. Hay algo de resurrección; no podemos entrar sin resucitar.

La cuestión es si es necesaria una muerte física para que suceda una resurrección; si para que las células reciban un extra iluminativo de energía es necesaria la muerte física; si es imprescindible la muerte física para experimentar la transcendencia y la iluminación.

Esta sería la cuestión. La columna 13, que contiene la onda 20, está compuesta no solamente de iluminación sino de algo que representa al 19, es decir, los 4 días epagómenos hasta llegar a Isis. El cuarto día epagómeno es Isis, por lo que quiere decir que de alguna forma tenemos que pasar por la puerta de Isis. Pero, ¿es imprescindible para atravesar esa puerta de Isis, la muerte física?

Hay una traducción de la resurrección asociada a la actividad expresada por el águila. Hay algo relacionado con la visión y con la escucha de la intuición; la intuición es algo que está dentro y la visión es la forma en que miramos hacia fuera. Parte de la resurrección contiene una escucha hacia dentro que transforma la visión hacia fuera y la conciencia.
Al situar esto en el color azul, no está diciendo que sea imprescindible el fallecimiento físico, sino que es imprescindible una expansión de la conciencia, algo de lo que está expresado por el azul, conciencia y presente.

La onda del águila forma parte de la columna 13, con ese sentido de transcendencia que contiene el tono 13, pero también contiene los significados asociados al 20 como iluminación y sociedad de la estrella, ya que toda la onda 20 que expresa la sociedad de la estrella en el castillo verde, como expansión, se superpone sobre los contenidos del sol como sello 20, en las 20 líneas horizontales. Es decir, transcendencia, iluminación y castillo verde comparten contenido. Quizá depende desde dónde lo estás considerando.

La onda del águila, superpuesta a los contenidos del sello 19 de la tormenta, muestra cómo todo lo expresado como iluminación y transcendencia contiene algo que significa resurrección, es decir, una nueva visión.
La onda del águila aporta a la comprensión de la iluminación y la transcendencia los contenidos del azul. El azul significa transformación, conciencia, tiempo y oportunidad.

El tiempo es una oportunidad, y concretamente una oportunidad para la conciencia; una oportunidad para que la conciencia se transforme.
Pero esa transformación no es un cambio de decorado, sino que es una transformación donde lo que sucede como tiempo es un ser siendo, y también algo que expresa la conciencia; es un ser siendo en la conciencia. La conciencia es un despertar del ser siendo.

La iluminación y la transcendencia están expresadas por la analogía entre el 20 y el 13, y aparecen como una expansión al estar representadas por el color amarillo. Pero es una expansión del azul, del ser siendo, del tiempo como oportunidad.

Conviene añadir los contenidos provenientes del propio 13, que por una parte es el caminante del cielo, de modo que toda iluminación te está transformando en un caminante del cielo, que no en vano es la forma corpórea de la familia del día verde. Pero también por otra parte conviene añadir el contenido propio proviniendo de la onda, que en este caso es la tierra, y expresa cómo todo este proceso de la oportunidad de la expansión de la conciencia del ser siendo, precisa la actitud libre, porque todo voluntario solo puede ser voluntario si es libre y se entrega, sin escatimar nada, plenamente al proceso, es decir en una alineación intencional completa.

Finalmente debemos considerar que este tiempo en que nos aproximamos al nuevo año en el código Tzolkin, que sucederá el 26 de julio, pertenece al año en que estaban unidos el 20 y el 13, al menos en la terminología más extendida, que corresponde a lo común.
Desde el 20-13 ya finalizando, podemos considerar que quizá se trata de adaptarse a los contenidos del 14, o sea al amor incondicional y al mago.

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